Asociación Nacional de Gestión Inmobiliaria y Administración de Ficas
CENTRO SUPERIOR DE ESTUDIOS
Los cambios sociales que se han producido en Europa, en España y en el conjunto de las sociedades occidentales han sido muy profundos y han afectado de manera directa al mercado de trabajo, la economía y los estilos de vida de los ciudadanos.
Cada día somos más conscientes de que es totalmente necesario tener conocimientos sobre las nuevas tecnologías para asegurar un puesto de trabajo en la sociedad del siglo XXI. Y no solamente en el trabajo, la sociedad de la información también es una realidad que transforma el mundo en que vivimos, nos divertimos, hacemos negocios, nos organizamos, estudiamos, etc.
Pretender que la formación del individuo se circunscriba únicamente al período escolar sería ignorar toda posibilidad de actualización profesional y progreso social.
El sistema educativo formal (Educación Primaria, ESO, Bachillerato, Universidad, Formación Profesional Reglada) no puede dar respuesta a tantas necesidades de adaptación progresiva en esta sociedad cambiante. Es, por tanto, en este contexto en el cual hemos de entender la necesidad de una Educación Permanente como principio de todo el sistema educativo.
Los rasgos que definen a la Educación Permanente los podríamos resumir de la siguiente forma (García Aretio, 1999):
• Educación a lo largo de toda la vida.
• Abarca todas las modalidades educativas.
• Referida a todos los niveles del sistema educativo.
• Relacionada con todas las gamas del saber.
• Con colaboración de todas las instituciones y agentes.
• Dirigida a todos los individuos.
Para que las personas puedan tomar conciencia y llevar a efecto una educación permanente, los sistemas educativos han de ser sistemas abiertos, multiplicando los tipos de instituciones de enseñanza abiertas a los adultos y adultas y a los y las jóvenes, y destinándolas tanto a formación continua y reciclaje como a la especialización e investigación científica.
La persona adulta de la sociedad actual no sólo necesita adquirir criterios, métodos y reglas que le sirvan en el momento para hacer frente a situaciones conocidas; sino que ha de aportar cambios, renovarse, etc.
Por ello, y para hacer frente a la creciente competitividad existente en el mercado de trabajo, las empresas necesitan disponer de trabajadores/as cada vez más flexibles, adaptables a los cambios y polivalentes.
La formación de los trabajadores y trabajadoras surge como un requisito esencial de la competitividad de las empresas. Se plantean una serie de exigencias tales como la formación permanente y la rotación de los puestos de trabajo.
Para dar respuesta a esta necesidad la empresa debe ofrecer a sus empleados y empleadas el máximo de herramientas y conocimientos para facilitarles su trabajo y permitirles crecer en competitividad a la par que lo hace la propia empresa. De poco sirve invertir en tecnología o en nuevas técnicas si más tarde los trabajadores y trabajadoras no van a saber adaptarlo a su propio trabajo.
El mundo del trabajo ha evolucionado de forma extraordinaria en las últimas décadas, desarrollándose cambios en los modelos organizacionales, en los sistemas y métodos de producción y trabajo, y, por tanto, en los perfiles laborales y profesionales que integran las empresas.
Finalmente, y como consecuencia en parte de alguna de las anteriores tendencias, se está produciendo un paro o desempleo estructural que es, por lo general, un desempleo de larga duración y que afecta a un gran número de personas, a causa principalmente de una formación insuficiente para adaptarse a la evolución de la economía (cambios tecnológicos, cambios en la organización del trabajo, cambios en el mercado de trabajo, etc.).
La educación es un importante factor para garantizar la realización personal, facilitar la incorporación a la vida activa y promover la participación social.
La educación y la formación se han convertido, por tanto, en factores estratégicos para promover el crecimiento económico y el bienestar social de cualquier país.
La capacidad de adaptación, basada en una formación flexible, se convierte en el principal seguro contra el paro para la mayoría de las personas. En los próximos años va a ser necesaria una reducción sumamente importante de los trabajadores no cualificados y una mano de obra mucho más altamente cualificada.
La formación debe cumplir una función de adaptación permanente a la evolución de las profesiones y del contenido de los puestos de trabajo, y una función de promoción social que permita a los trabajadores y trabajadoras mejorar su situación profesional, social y económica. Por tanto, uno de los grandes retos de los sistemas educativos es garantizar una formación profesional inicial, tras la enseñanza obligatoria, que posibilite la consecución de un empleo cualificado.
No hay que olvidar, sin embargo, que la formación no es un fin en sí mismo, sino un instrumento que las empresas necesitan para ser más competitivas, para adaptarse constantemente a los cambios tecnológicos y del mercado, y que, a su vez, los/as trabajadores/as, en todas las categorías profesionales, precisan para aumentar su empleabilidad, su polivalencia y su multifuncionalidad, mejorando su situación social, económica y profesional.
En este marco, la formación aparece cada vez con más fuerza como uno de los principales generadores de empleo; no sólo porque facilita al individuo sin estudios la preparación necesaria para acceder al mundo laboral, sino también porqueconstituye el instrumento más eficaz para mejorar las condiciones laborales de los ciudadanos.
GESTIÓN DE EMPRESAS
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Curso de Prevención de Riesgos Laborales
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Curso de Recursos Humanos
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Curso de Ley Orgánica de Protección de Datos
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Curso de Práctica Empresarial
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APLICACIONES EMPRESA
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